México, DF, a 18 de mayo del 2006.
Carta Abierta
C. José Luis Rodríguez Zapatero
PRESENTE
Sin echar por tierra en todas partes
el coloso del despotismo sostenido por los
fanáticos, monopolistas y cortesanos,
jamás podremos recuperar nuestra
antigua dignidadâ€.
Xavier Mina. Cuartel General de Soto
la Marina a 26 de Abril de 1817.
“…se ha ratificado la decisión de extraditarlos. Por supuesto, siempre hemos mantenido una actitud de agradecimiento con México y con el presidente Fox,†dijo José Luis RodrÃguez Zapatero al hablar sobre lo conversado (el pasado viernes 12 de mayo) con Vicente Fox Quesada, sobre la extradición de seis ciudadanos vascos —por cierto uno de ellos ya nacionalizado mexicano— a quienes la Audiencia Nacional de España señala como parte del grupo ETA en México.
Sin duda alguna, la afirmación de RodrÃguez Zapatero deja ver con claridad la continuidad de una polÃtica presidencial, en esta materia, en ambos paÃses: la que heredo Fox de Zedillo y la que sigue Zapatero de Aznar, con alguna novedad en el caso mexicano, ya que también se subieron al carro de esos cuatro presidente, ocho ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Quienes conocimos el expediente legal y seguimos el proceso que se les siguió a los seis ciudadanos vascos en México, estamos ciertos de que no existÃa caso; es decir, no habÃa demostración fehaciente de las imputaciones que formuló la Audiencia Nacional de España a los seis ciudadanos vascos.
Que todos los funcionarios mexicanos que actuaron a favor de la extradición –Presidencia de la República, SecretarÃa de Gobernación, SecretarÃa de Relaciones Exteriores, Juez Segundo de Distrito y Suprema Corte de Justicia– lo hicieron siguiendo consignas y nunca aplicando criterios derivados de nuestros códigos penales o de cualquier otro ordenamiento para impartir justicia.
Las desestimaciones y criterios expresados por el ministro ponente Ortiz Mayagoitia en su propuesta de sentencia, asà como en los engroses a los que se comprometió a realizar ante las observaciones y cuestionamientos del ministro Góngora Pimentel serán una prueba irrefutable de la persecución por consigna. Del castigo a los idearios nacionalistas, más allá de las fronteras, para intentar erradicarlos en España y en México. Del cinismo con que se pueden tapar no sólo irregularidades durante todo el proceso que se les siguió a los seis ciudadanos vascos, desde que se les apreso ilegal e ilegÃtimamente hasta la madrugada en que se les sacó del Reclusorio Norte para enviárselos a la corona de España, pasando obviamente porque nunca se les dio oportunidad de demostrar su inocencia o rebatir las presunciones de sus perseguidores y lo anticonstitucional de los añadidos al tratado de extradición pactado entre los jefes de los poderes Ejecutivo y Legislativo de ambos paÃses.
La lógica, en el dictamen, engrose y suma de ocho ministros de la Suprema Corte perdió una a una sus letras, dejó de decir y trasmitir una función del razonamiento, de la secuencia del pensamiento y la acción. La lógica se vació de contenido y de sentido. Nada quedó de ella y sÃ, en cambio, quedó manifiesto la vendetta a una causa, sin importar los sujetos sobre quienes se aplique la consigna irracional y los compromisos, no con la ley sino con las órdenes de quienes se han alzado con los poderes públicos, no importando el color de su partido, ni el ideario que cada uno de ellos pueda tener porque, para llegar al poder, han tenido que pactar quién sabe qué tantas cosas a espaldas de los pueblos y, por supuesto, de la ley que ellos mismos dicen defender.
Cuando Zapatero dice agradecerle a México el envÃo de los seis ciudadanos vascos, nosotros –como mexicanos— y muchos otros ciudadanos nos sentimos agraviados y despreciados en nuestra capacidad de ver, conocer y razonar. Lo que vimos, conocimos y razonamos es que no habÃa caso para extraditar a los vascos y que se actuó por consigna, por vendetta y por un afán de proscripción hasta la ignominia –aun allende de las fronteras de la corona de España– de un ideario, no importando en quiénes se aplique esa revancha, sino sólo con el ánimo de mandar el mensaje contundente de la proscripción en todo el mundo del ideario independentista del pueblo vasco.
Señor RodrÃguez Zapatero, no le agradezca al pueblo de México nada porque muchos mexicanos nos sentimos indignados por lo sucio y bajo del actuar de los funcionarios de la corona de España y del gobierno de México.
Agradézcales a quienes se sumaron a su comparsa y a esa farsa de aplicación de la ley. Deje afuera a los pueblos porque, como parte de estos, muchos repudiamos la simulación y la supuesta aplicación de la ley por consigna, tal y como hoy se puede demostrar que sucede en nuestro paÃs, no sólo por el caso de los seis ciudadanos vascos extraditados a su paÃs, sino también por esas dos ciudadanas españolas que también fueron extraditadas por los cuerpos parapolicÃacos de México y a quienes también se les violó todo derecho y su propia integridad humana por ser testigos de la actuación paramilitar y brutal que se le aplicó al pueblo de San Salvador Atenco, simplemente por el hecho de exigir una existencia digna y justa, mas no manipulable por los quienes detentan los poderes públicos.
EpÃlogo
“Como si fuese nuevo el derecho que tiene el oprimido para resistir al opresor y como si estuviese calculado para verdugo de un pueblo inocente quien lamenta las cadenas que abruman a sus conciudadanos.†Xavier Mina
Atentamente:
Alberto HÃjar, profesor-investigador del Cenidiap-INBA
Historiador, Felipe Ignacio Echenique March, profesor investigador de la Dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia.
Beatriz Zalce, profesora de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán-UNAM.
Economista Fausto Trejo, profesor de la UNAM.
Poeta Leopoldo Ayala, profesor del IPN.
León Felipe Echenique Romero.
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